Y pensar que me cuesta tanto hablarte...
Esa duda que me condiciona a despejar la cabeza.
La situación de no saber que hacer la que me hace extrañarte,
porque siempre en ese momento, justo y preciso,
en el que estaba perdida, aparecías.
No te imaginas lo que extraño tus muecas y tu cuerpo,
tus celos, tu rechazo y tus mentiras,
lo que extraño ese deseo que quedo intacto en el beso del despedida,
extraño el dolor que me causaba tener que sonreirte fingiendo
que no me molestaba ni una sola palabra de lo que decias,
extraño mirarte y quedarme absorta ante todos todos todos tus encantos,
extraño que me saques la sonrisa eterna y que me provoques el cosquilleo más dulce y sútil.
Y ahora estoy esperando que vengas, espero el momento indicado para decirte ''te necesito''.
